Carta VI
Ashes to ashes, dust to dust
Me apoye en aquel arbol, indeciso ante la decision que me acontecia, alli descubri que mis raices eran las mismas de las de ese arbol y que viviria anclado a la tierra por siempre quisiera o no y alli quede, mechero en mano decidiendo entre acabar entre llamas con todo mi odio o cerrar el mechero y seguir como hasta ese momento.
Obviamente ardi.
Y como era de esperar, el fuego quemo todos mis pensamientos, se llevo consigo todos mis sentimientos superfluos, descompuso todas mis preocupaciones y obligaciones morales y convirtio en cenizas todos mis pecados, si, una vez que ardi fue libre, pues aun siendo un alma errante senti el reconfortante calor que proporciona la paz interior una vez te liberas de las ataduras.
Alli quedo de lo que yo fui tan solo una minuscula montaña de polvo gris que mas tarde, llegada la noche se desvaneceria poco a poco llevada por el viento que soplaria hasta la mañana, a partir de entonces viviria por siempre llevado por la corriente de aire que tocara y me esparciria por todos los rincones de tu mundo, como una idea, como un pensamiento, poetico y sencillo al igual que sucio y molesto.
Y debes saber que una vez que me inhales ya sea conscientemente o por error ya formare parte de tu metabolismo y de tu torrente sanguineo, ni tus organos podran reciclarme, filtrarme o desecharme, llegare a tu cerebro y alli me quedare y el dia que mueras formaremos parte de la tierra hasta que el viento nos vuelva a transportar.