Carta XI

Hay noches en todos los dias, es algo evidente, hay noches que recordaras para mal siempre y hay otras que para mal o para bien, por mas que quieras no olvidaras nunca…

El diablo y la luna

Yacia el diablo mirando a la luna en sus aposentos cuando recibio una llamada inesperada, desde lo mas lejos del reino su reina le requeria, era de extrañar, pues hacia un tiempo que el diablo no la trataba nada bien y ya parecia que la reina se habia resignado, asi que, siendo fiel a sus principios morales, el diablo no respondio a la llamada y siguio con sus quehaceres nocturnos.

Al menos asi fue hasta la hora de dormir, cuando agotado mentalmente por la incertidumbre del porque de la llamada de su reina, la habia dado de lado durante tanto tiempo…, seria algo urgente? seria algo indecente? seria simplemente una equivocacion?, no sabia que pensar, pero sabia que, tratandose de ella, si no averiguaba el motivo de su llamada no podria dormir en todo lo poco que quedara de noche y decidio al fin devolverla la llamada.

Al poco de estar conversando con ella trivialmente, empezo a ser consumido por la ya tan familiar lujuria que su reina siempre desencadenaba en el, decidio ir para estar con ella y asi colmar las ansias acumuladas en todo el tiempo que habian estado separados, al llegar junto a ella no pudo mas que pensar en todo el tiempo que pasarian juntos, cegando su razon por completo y nublando su juicio hasta los limites, una vez hubieron colmado las ansias, unicamente iluminados por la luna, plena testigo de hasta el ultimo detalle, el diablo con los claros sintomas de alguien con dudas no pudo evitar preguntarla:

Tu que has visto y oido tantas noches como la mia,

tu que has sido testigo tanto de las cosas buenas de la noche asi como de las malas,

dime si lo que he hecho ha sido bueno o malo

a tu humilde y todopoderoso entender,

si este ha sido mi deseo y no el suyo,

no lo tengo nada claro,

se lo he de hacer saber?

.

La luna le miro vacilante y reposada, al poco el diablo oyo una voz en el fondo de su cabeza

.

No se lo que deseabas,

no se ni cuanto ni como,

solo se que esto tu hiciste,

no me hagas responsable,

ni me pidas ni un consejo,

pues quizas fuiste lujuria

o solo demasiado amable.

.

El diablo la miro aun mas perturbado que antes, ni pudo articular palabra, miraba ademas a su reina somnolienta en su regazo, no pudo evitar acariciarla de nuevo y mirando de nuevo al cielo hablo:

.

Y como distingues tu

la lujuria del deseo,

el amor de lo afable,

lo conciso de lo abstracto,

lo sumiso a lo domable?

.

Al verse oculta por una nube que le dio tiempo a pensar, la luna siguio mirando tan peculiar escena, el diablo habia salido de su carruaje y la miraba de una forma cada vez mas desafiante, la luna temio decirle la verdad y que su ira arrasara con todo, asi que trato de calmar su incertidumbre.

.

Has de entender joven e inmortal ser

que solo tu tienes la respuesta,

hacer responsable a otros de tus actos

no es mas que un acto de cobardia pueril,


Ademas entiende tambien,

que no solo es tu decision,

lo que el futuro depara,

sino tambien de tu reina

la cual juntas y separas.

Al antojo de deseos

lo cual no es justo ni bueno

ni bueno ni malo sera,

que sigas siendo sincero,

aun con maldad en tus actos,

pero siempre justo y ciego,

ante juegos y arrebatos.

Por increible que pareciera el diablo miro mas calmado al cielo, un halo de luz rojiza le cubrio unos instantes iluminandole a el y al terreno desolado que le rodeaba, regreso al poco con su reina para devolverla a sus aposentos, sin querer despertarla durante el viaje llego a la conclusion de que todo lo ocurrido habia sido fruto de un destino incierto y reconciliador con el, pero tambien de que, por mas que quisiera, los dias de antaño con ella no volverian, tampoco volveria a ser brusco o cruel con ella, simplemente seria una relacion normal, o todo lo normal que puede ser una relacion con el diablo en todos los sentidos.

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